ORGULLO vs HUMILDAD



Desde este punto de vista psicológico existen dos tipos de orgullo: El Positivo y el Negativo.

1. El Positivo es el orgullo que nos permite valorarnos a nosotros, a lo que somos capaces de construir, a nuestras acciones y experiencias, a nuestros propios logros así como también los logros y acciones de los demás. Nada de negativo recae en compartir nuestros éxitos y esfuerzos con las personas que queremos. ¿Merecemos, merecemos realmente “darnos la palmadita en la espalda" cuando hicimos las cosas bien o pusimos todo nuestro empeño en lograrlo? Desde el punto de vista de la psicología, el no darnos permiso para tener este orgulloso positivo es arrebatarnos la oportunidad de valorarnos. Barbara Fredickson, señala que, el orgullo no es sinónimo de soberbia y que recibir halagos por nuestra labor o por cualquier otra característica positiva que poseemos es algo hermoso, debemos recibir con brazos abiertos a las personas que nos valoran y también aprender a valorarnos a nosotros. Agrega: "siéntete orgulloso de ti y de los demás y no temas aventurarte en la hermosa experiencia de amarte saludablemente a ti mismo".

2. El Negativo es el orgullo propio que nos conduce  a la arrogancia al no escuchar o minimizar el aporte de los demás. Se caracteriza porque el orgulloso siempre pasa primero, habla primero, se ubica primero tratando de hacerse ver y decir lo que tiene que decir porque cree que es lo mejor. Del mismo modo, el orgulloso se siente imprescindible y no confía en nadie más que en él mismo. Es el que tiene la familia perfecta, los hijos perfectos, la mejor casa, el que eligió el mejor auto, tiene el mejor cónyuge, y el que tiene el mejor trabajo y el sueldo más alto. El orgulloso no acepta el aporte de los demás, descarta cualquier sugerencia sólo porque no se le ocurrió a él.
Es el que se aferra a una postura y la defiende a muerte, sin márgenes para el error o las correcciones. Es el sabelotodo que se adhiere a utopías ya hechas para no adjudicarse a si mismo sus fracasos y es el que se identifica con todo lo que tiene.
La persona orgullosa vive pendiente de las apariencias y necesita estar primera, sentirse que ocupa el primer lugar, y que tiene lo que hay que tener para pertenecer a la clase que justifica plenamente su orgullo. 
Son personajes que no aprenden, no evolucionan.
Cuando una persona está controlada o influenciada por el espíritu de orgullo presenta tres características principales:

1. Terquedad, una ceguera mental y una postura estática que no les permite contemplar desde ángulos diferentes. Es el que no sabe comunicarse con los demás, el que desequilibra todo tipo de relaciones.
2. Rigidez mental. Se aferra irracionalmente a sus creencias porque no hay verdad más allá de sus esquemas mentales y cualquier cuestionamiento que se les haga se lo toman como un ataque frontal a su persona.
3. Dureza de corazón. Efectivamente, muestran una total falta de empatía hacia los demás que acaba causando daño y heridas a los otros.

La humildad es una virtud moral contraria a la soberbia, que posee el ser humano en reconocer sus habilidades, cualidades y capacidades, y aprovecharlas para obrar en bien de los demás, sin decirlo. La humildad permite a la persona ser digna de confianza, flexible y adaptable, en la medida en que uno se vuelve humilde adquiere grandeza en el corazón de los demás.

Es una cualidad o característica humana que es atribuida a toda persona que se considere un ser pequeño e insignificante frente a lo trascendente de su existencia. Una persona humilde generalmente ha de ser modesta y vivir sin mayores pretensiones: alguien que no piensa que él o ella es mejor o más importante que otros. La humildad no debe ser confundida con la humillación, que es el acto de hacer o experimentar en algún otro o en uno mismo una avergonzante sensación de ser menos o no ser suficiente.

Desde la perspectiva de la evolución espiritual, la humildad es la virtud del realismo, pues consiste en ser conscientes de nuestras limitaciones e insuficiencias y en actuar de acuerdo con tal conciencia. Más exactamente, la humildad es la sabiduría de lo que somos. Es decir, es la sabiduría de aceptar nuestro nivel real evolutivo.
Si el orgullo anticipa grandes desastres, precisamente porque el orgulloso cree que no tiene nada que aprender es la humildad la que nos permite gestionar sabiamente nuestros errores, la que nos hace evolucionar mediante la observación desde diferentes perspectivas de aquello que nos sucede a nosotros o a los demás. La que nos permite aprender de nuestros mentores.

La humildad en las personas se considera que es toda aquella cualidad que revela el completo concepto de lo que es el ser humano.

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